lunes, 29 de septiembre de 2014

Una boda inesperada...


"Dejar ir" no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.  (Louise Ley, terapeuta y Escritora). 


Noche de lunes. Usualmente los lunes procuro dormir temprano. Al ser inicio de semana aún estoy agotada por actividades del sábado y domingo, pero debo estar lista para arrancar mi semana al 100 por ciento el martes ya con una planeación y más fuerza.


El pasado lunes por la tarde, recogí finalmente el Acta certificada de mi Divorcio. El año pasado se realizó todo el proceso y se supone que mi ex marido haría ese trámite, ese fue el acuerdo. Ese día fui por mi copia y me dijeron que el trámite no estaba hecho, por lo que hice el pago correspondiente que fue mucho más de lo que yo pensaba, pero quedó finiquitado el caso. Me declararon civilmente divorciada.

Desde que recibí el acta tuve un amargo sabor en la boca. Aunque hace más de un año que no veo a mi ex marido ni siquiera de lejos, ver ese documento me hizo ver de cara mi realidad. Todo el día tuve una sensación de tristeza, de reflexión sobre lo ganado y lo perdido.

Por la noche, cuando me disponía a dormir temprano como todos los lunes, eran apenas las 21:00 horas. Estaba por apagar mi celular cuando vi que tenía una "solicitud de amistad" en mi red social. Al abrirla era una tal "Lupita", hace semanas que esa persona me enviaba solicitudes y al no identificarla las desechaba.

Sin embargo, esta vez la solicitud venía acompañada de un "inbox" donde se identificaba como ex compañera de trabajo mía y me pedía la aceptara porque quería contarme algo.

Y sí, la curiosidad mató al gato.

Acepté y cuando por fin luego de varias referencias ubiqué a la tal "Lupita", me di cuenta que era la clásica chismosa de la oficina, una mujer con la que mi ex marido y yo trabajamos cuando nos conocimos, fuimos novios y nos casamos.

Ella morbosamente siempre andaba ahí conociendo todo y divulgando, de hecho ella fue quien hizo que nuestro secreto romance fuera conocido por todos luego de meses de llevarlo discretamente porque éramos compañeros de trabajo.

Pues "Lupita" esta vez, me buscó para constatar que nos habíamos divorciado. Le dije que así era y quiso saber detalles. Yo me salí por la tangente y no evité caer en sus cuestionamientos.

Al ver que no diría nada y que estaba empezando a "cortarla" porque me iba a ir a dormir, me dijo: "Ay! amiga... es que fíjate que hace días me invitaron a la boda de una amiga y yo no conocía a su novio y resulta que al llegar, pues... era tu esposo".

Pues sí, resulta que mi ex marido se casó hace un par de semanas.

Hace 15 meses firmamos el divorcio y él ya contrajo nupcias de nuevo. Esta vez con una muchacha de apenas 19 años y que por cierto... está embarazada.

Según "Lupita", se conocieron apenas hace 4 meses y el embarazo se dio de inmediato. La noticia de la boda me cayó pesada... pero lo del bebé, fue un balde de agua fría.

No pude evitar sentir un golpe en la boca del estómago. Sentimientos encontrados vinieron a mi mente, sentí indignación, se me estrujó el corazón. Tener un hijo era nuestro más grande anhelo desde que nos casamos, pero nunca se dio.

Actualmente yo no puedo tener hijos. Hace dos años, meses antes del divorcio, me quitaron mi matriz por un problema de cáncer, poco después de ésto él me abandonó. Saber que él sí será padre me dolió en el alma, me dolió demasiado porque él me hizo mucho daño y todavía Dios lo premia.

Al enterarme me quedé en shock. No lograba asimilar lo que estaba leyendo. No podía respirar. Tuve que salir de la habitación, sentía que necesitaba aire. Hacía mucho frío y salí descalza al patio a tomar aire. 

Vivo con mis padres y sentí una imperiosa necesidad de llorar, de gritar, de salir corriendo. Solo atiné subir la escalera hacia la azotea. Ahí en medio de la noche, con el frío que me calaba hasta los huesos, vi la luna y lloré.

Lloré de rabia... de despecho.

Me volví a enojar con Dios, con la vida, con la humanidad. "Lupita", todavía me hizo el enorme "favor" (sin que yo lo pidiera por supuesto) de enviarme fotografías de la boda, donde ahí un hombre con muchos más kilos de como lo dejé, ya que entonces estaba casi en los huesos perdido totalmente en sus vicios, era todo sonrisas.

Un hombre radiante, pleno, rasurado, aseado, vestido con corbata y abrazando a su flamante noviecita. Una niña de un rancho que no tengo la menor idea dónde la conoció. "Lupita" me envió también capturas de pantalla del Facebook de él donde decía que ella era el amor de su vida, que ella venía a cumplir todos sus sueños y bla bla bla.

Como si yo nunca hubiera existido.

Como si yo no le hubiera dedicado 13 años de mi vida.

Como si yo hubiera muerto.

Fue demasiada información para mi lastimado corazón.

Me quedé ahí tirada, en el techo. Viendo la luna y llorando como tonta, sin saber porqué.
´
Solo sabía que tenía un dolor gigantesco atravesándome el alma. Mi orgullo herido. Saber que será papá, que está tan feliz mientras yo sigo sin levantar cabeza, me hizo caer de nuevo en un pozo profundo.

Yo no sabía qué contestarle a "Lupe", solo fingí que ya estaba enterada y que no necesitaba esa información porque "no me interesaba", que yo estaba ahora enfocada en otras cosas en mi vida, gracias y Bye. (Le di bloqueo de inmediato).

Pero me quedé ahí por horas, llorando mirando al cielo y con el frío que me congelaba las lágrimas.

Finalmente bajé. Casi amanecía y fui a darme una ducha con agua muy caliente. Cuando iba a quitarme la ropa me di cuenta que tenía puesta una de sus camisetas que no tiré. 

Esas playeras con las que inconscientemente me he dormido durante todo este tiempo. Luego de la ducha me arropé y me recosté en mi cama, ahí donde todavía está su almohada.

Esa noche no dormí. Vi que eran casi las 6:00 am y me levanté a arreglarme para ir a trabajar. Mis ojos eran un par de pelotas inflamadísimas que casi no podía abrir, no soporté los pupilentes y tuve que ponerme las gafas que tanto odio.

No tuve ánimos ni de maquillarme ni vestirme bien. Llegué a la oficina y obviamente todo mundo notó mi desaliñada presencia.

Como todos los días nadie me saludó. Esta vez... yo tampoco lo hice.

Sólo pasé como un fantasma en medio de todos. Noté sus miradas pero no me detuve. Escuché un murmullo que alguien dijo que parecía enferma. Me encerré en mi oficina y traté de concentrarme.

El día se me hizo eterno. Quien me veía preguntaba si estaba enferma y cada que lo hacían se me hacía un nudo en la garganta y me daban ganas de llorar. Yo sólo atinaba a decir que tenía gripe para eludir más preguntas.

Al recordar a la nueva esposa de mi ex marido me sentí tan vieja, en una sola noche sentí que envejecí todo lo que no había envejecido en años. Vi frente a frente mis casi 40 años, aunque él tiene casi la misma edad que yo, ahora se veía rejuvenecido y más que feliz.

Enterarme que por fin tiene un trabajo estable, que está haciendo por ella todo lo que no quiso hacer por mi, me llenaba de coraje, dolor, despecho, indignación.

Después de todo lo que yo hice por él y para él. Luego de serle tan leal, tan fiel. De mantenerlo en todos los sentidos durante años. De haberle perdonado su maldita adicción al juego. De que perdiera nuestra casa y que me mintiera una y otra vez.

Luego reflexioné y me di cuenta que a pesar de su nueva imagen, sigue siendo el mismo mentiroso. Simplemente porque se casó, cuando aún nuestro proceso no estaba finiquitado.

No me quise quedar con la duda, y pregunté a un abogado. Al parecer él se casó presentándose como "soltero" y no como divorciado, por eso pudo consumar su unión. Por unos días incurrió en bigamia. 

Sin embargo, al tramitar yo el Acta de Divorcio porque pretendo tramitar mi Visa el caso ya quedó cerrado, aunque no sé qué pasaría si yo denunciara, tal vez su matrimonio no tendría validez y él tendría que volver a casarse.

Recordé también que durante años nunca logré embarazarme y que él se enojaba porque le hacían exámenes para conocer sobre su situación de fertilidad. Cuando él ya se había marchado, una tarde encontré uno de esos exámenes que le hicieron, el más reciente.

Fue cuando yo estaba enferma luchando por conservar mi matriz y que me hicieron tres intervenciones quirúrgicas en cuatro meses. El médico le pidió hacerse esos exámenes para saber si valía la pena o no seguir luchando, y él nunca me los entregó. Me dijo que se le habían perdido y nunca los vimos.

Gané la batalla al cáncer pero perdí mi matriz. Luego vino la separación y finalmente el divorcio. Una tarde encontré por casualidad unos resultados de sus análisis escondidos en una carpeta y revelaban que él tenía problemas y por eso yo nunca me embaracé.

Él no tuvo jamás el valor para decírmelo. Cuando finalmente lo vi en persona, luego de 4 meses de ausencia se lo reproché pero él solo me miraba con los ojos muy abiertos, nunca me dio una explicación y sólo me dejó ir.

Ahora no me explico cómo es que va a ser papá con una chica a la que conoció de manera tan repentina. No sé si él se sometió a algún tratamiento, o si todo esto es una farsa.

Lo único que es real es que ahora él tiene "una familia". La que siempre soñó.

Y yo... sigo sola.

Repentinamente siento que caí como en un espiral adentro de un oscuro pozo. Pasé días muy duros, muchas lágrimas, muchos silencios. El miércoles fui a mi sesión de codependientes y expuse mi caso en el compartir.

Sacarlo, escucharme a mi misma me dio valor. Me hizo sentir mejor escupir mi veneno. Cuando lo compartí no pude evitar llorar de dolor y vi cómo algunos compañeros y compañeras conmovidos lloraron conmigo y me escucharon hasta que logré desahogarme.

Al final de la sesión me llenaron de abrazos y de palabras de ánimo.

Logré sentirme mejor. Al día siguiente ya me arreglé un poco y decidí aceptar que la vida sigue, que ese hombre ya no pertenece a mi mundo y debo dejarlo ir.

No puedo permitir que sentimientos tan dolorosos y negativos me hagan dar pasos atrás en mi recuperación. Hoy más que nunca tengo interés en retomar los 12 Pasos del Programa de Codependientes, retomarlos desde el Paso #1 (Admitimos que nos sentíamos impotentes con los demás y que habíamos perdido el control de nuestras vidas).

Debo fortalecer los Pasos 2 y 3:
#2. Llegamos a la conclusión de que un Poder Superior a nosotros mismos podía devolvernos al sano juicio.
#3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas en manos de Dios o nuestro Poder Superior, tal como cada uno de nosotros lo concibe.

Y clavarme de lleno en los Pasos 4 y 5:
#4. Hicimos una búsqueda y un minucioso inventario moral de nosotros mismos sin miedo.
#5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros errores.

Tengo que repetirme una y otra vez la Oración de la Serenidad, no faltar a mis sesiones de compartir y seguir adelante con los ojos puestos en mi. Analizando mis sentimientos, no quiero caer más en depresión. 

Tengo que tener voluntad para asimilar ésto y salir adelante... porque nadie lo hará por mi.

Sólo por hoy pondré todo mi esfuerzo en mi y para mi.

Gracias por leer mi historia.

Soy Paty, codependiente en recuperación.





























miércoles, 17 de septiembre de 2014

Camino de espinas


"Como el camino está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones: La sonrisa, el sueño y la esperanza". 

(Immanuel Kant)


Hace ya algunos meses que no pasaba por aquí, de hecho no sé si ya pasó un año. Han pasado muchas cosas.

Luego de mi divorcio y mis primeros pasos en mi nueva etapa de enfrentar la vida sola, llegaron muchas sorpresas, la mayoría buenas.

Ha pasado por diversos capítulos, sin embargo me he concentrado básicamente en trabajar. Sigo abrazada a mi fórmula de "Mente ocupada = corazón anestesiado". 

Sí, me funcionó unos meses, pero esconder los problemas como si fueran basura debajo de la alfombra no los resuelve... solo los oculta un tiempo, al ser basura ésta se pudre, entonces empieza a molestar de verdad lo que está ahí guardado, carcomiendo el alma.

Hace más de un año que inicié mi rehabilitación en el grupo de Familias Anónimas y me declaré una persona Codependiente en RecuperaciónCon el paso de los meses me sentí fortalecida y quise seguir mi camino sola, sin embargo me di cuenta que aún me hacía falta más refuerzo, aprender más para vivir mejor.

Hace una semana decidí regresar al grupo y estoy retomando mis lecturas y reflexiones, con el firme objetivo de avanzar hacia mi recuperación. Que sé que al igual que las personas con alcoholismo o drogadicción no se va a curar. 

Son heridas que toda la vida estarán ahí. Son daños permanentes que ya no se van a borrar, sin embargo debo aprender a vivir con ellos sin evadirlos.

Luego de perder mi hogar, mi esposo, mi proyecto de vida, la posibilidad de tener hijos, me abracé a lo único que me quedaba, mi trabajo.

Me dediqué en cuerpo y alma a una nueva encomienda que me dieron y me tiré de lleno a mantenerme ocupadísima. No descansaba, trabajaba de sol a sol... de "gallo a grillo", como dicen por ahí, 7 días de la semana, concentrada solo en eso.

De pronto, me llegó un revés. Por una indicación me quitaron el proyecto en el que estaba invirtiendo todo mi tiempo y esfuerzo. Me pasaron a otra área y yo sentí la decisión como injusta, me enojé como hace mucho tiempo no lo hacía. Sentí que me arrebataban algo que era mío, por lo que luché demasiado.

En un principio no lo comprendí, sin embargo ahora empiezo a tomarlo en positivo. Me di cuenta que la nueva encomienda me permite ser de nuevo más dueña de mi, de mi tiempo. He dormido suficiente, he descansado y decidí retomar mi  rehabilitación.

Con tanto trabajo, no supe ni como pero perdí aliados. Antes en mi oficina todo mundo me hablaba bien y me saludaban con el mismo respeto y cariño que yo lo hacía. Sin embargo, no me di cuenta en qué momento se hicieron mis enemigos. 

Ni siquiera alcanzo a entender qué pasó, qué les dijeron de mi, en qué los ofendí, o porqué tanta apatía hacia mi persona. Ahora resulta que hay unas 8 personas en mi trabajo que tienen un total rechazo hacia mi.

Se portan déspotas y groseros conmigo. Me ignoran cuando doy los buenos días, no me dirigen la palabra, ni la mirada, ni el saludo. Como si yo no existiera. Eso duele.

He tratado de averiguar, pero no logro entender. El año pasado luego de mi divorcio surgieron muchos chismes, alguien dijo que mi marido me dejó porque yo lo había engañado con otros hombres, lo que es absolutamente falso.


Alguien empezó un chisme y cuando yo quise hablar con esa persona que supuestamente lo inició se armó un escándalo. Yo solo quería aclarar las cosas, no pelear. Sin embargo esa persona respondió mal, me insultó y me hizo daño.

A raíz de ahí todos fueron cayendo como piezas de dominó. Al principio no me preocupé, pensé que pasaría, sin embargo no fue así. La mala actitud hacia mi se fue haciendo cada vez más fuerte.

Yo no les prestaba atención porque estaba totalmente concentrada en mi trabajo. Sin embargo, ahora que estoy un poco más holgada me doy cuenta de esas reacciones y esa negatividad y rechazo no puedo negar que me afecta, me duele.

Para mi desfortuna estas 8 personas están ubicadas en la entrada de mi oficina, así que al llegar y dar los buenos días recibo un silencio total y malas caras, nadie me contesta ni me sostiene la mirada. 

Cruzar cada mañana ese tramo es como entrar a un camino de espinas. Termina, es breve pero lastima y me deja adolorida todo el día.


Me cuesta mucho ignorar, no prestar atención, pero duele. Sentir ese rechazo irracional me duele. He estado tratando de hacer una revisión personal si le hice daño a alguien, pero no logro encontrar los motivos exactos.

No sé ni en qué ofendí, ni si tendría que ofrecer disculpas. Pero enfrentarme diario a esa mala actitud es muy fuerte. No sé ni siquiera si es envidia, coraje o revancha. Solo sé que es muy duro y duele.

Solo por hoy quiero ser más fuerte que eso. Entender que es imposible caerle bien a todo el mundo. Que muchas veces el éxito o forma de ser puede causarle conflicto a personas que siguen sin destacar, que siguen ahí... sin avanzar, como macetas de corredor.

Hoy quiero concentrarme en mi, retomar la rehabilitación de mi alma. Reiniciar donde me quedé en el 4° Paso del Programa (Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de nosotros mismos) quiero reencontrarme conmigo y sacar fuerza de donde siempre creo que ya no hay.


ORACION DE LA SERENIDAD

Señor concédeme SERENIDAD,

para aceptar las cosas que no puedo cambiar,

VALOR para cambiar las que si puedo, y

SABIDURIA para distinguir la diferencia.



Gracias por leerme.


Soy Paty, codependiente en recuperación.







miércoles, 4 de diciembre de 2013

Me doy permiso para...



REFLEXIÓN

ME DOY PERMISO PARA...

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...

No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia hacia mi persona de ningún tipo, sea familiar, laboral o en externo quien la pretenda ejercer sobre mi. Las personas bruscas o violentas quedan totalmente fuera de mi vida. Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para No Obligarme a se "el alma de la fiesta", el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni se la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi Ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a VALORARME. Mi Presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente. Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.

Me doy permiso para dejar que se Desvanezcan los Miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo Hostilidadn Engaño o Agresión:hay también mucha BELLEZA y ALEGRÍA inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin ANGUSTIA.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie lo es,y la perfección es oprimente. Me permito rechazar las Ideas que me Inculcaron en la Infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser Perfecto:un hombre sin Fisuras, Rígidamende Irreprochable. Es decir : inhumano.

Asumo plenamente mi Derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi Derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable..

No he nacido para ser víctima de nadie. Me doy permiso para no esperar alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de otros. Me permito no sufrir angustia esperando una llamada telefónica, una palabra amable o un gesto de consideración.

SOY YO QUIEN ME VALORO, ME ACEPTO Y ME APRECIO. NO ESPERO A QUE VENGAN ESAS CONSIDERACIONES DESDE EL EXTERIOR.

No espero nada de afuera. Empiezo por reconocer mis valores, el resto vendrá solo. Me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

Prefiero las relaciones menos densas. Me permito vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Elijo lo que da salud y vitalidad. Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; Si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo "normal" y lo "anormal" en mis estados emocionales los ESTABLEZCO YO.

JOAQUÍN  ARGENTE

lunes, 2 de diciembre de 2013

El desapego funciona



La felicidad es como una mariposa; si la persigues siempre está fuera de tu alcance; pero si te sientas y la esperas se posará sobre tí.

(Anónimo)

Lectura de Codependientes en recuperación

Desapego

Un día, mi hijo trajo a casa a vivir con nosotros a un hámster. Lo pusimos en una jaula. Poco tiempo después, el hámster escapó. 

Durante los siguientes seis meses, el animal corría asustado y salvaje por toda la casa. Y lo mismo nosotros para atraparlo.

“Ahí está. ¡Agárralo!”, gritábamos cada vez que alguien veía al hámster. Mi hijo o yo dejábamos lo que estuviéramos haciendo, corríamos por toda la casa y nos lanzábamos sobre el animal con la esperanza de atraparlo.

Me preocupaba por él, aunque no lo viéramos. “Esto no esta bien”, pensaba.“No puedo tener a un hámster corriendo suelto por la casa. Tenemos que atraparlo. Tenemos que hacer algo”.

Un pequeño animal del tamaño de un ratón tenía en agitación a todo mundo. Un día, mientras estaba sentada en la sala, vi al animal correr por el pasillo. En estado de frenesí, empecé a abalanzarme sobre él, como generalmente lo hacía, y luego me detuve.

Me dije: Estoy harta. Si ese animal quiere vivir en los rincones y escondrijos de esta casa, voy a dejar que lo haga. Estoy harta de preocuparme por él. Estoy harta de perseguirlo. Esta es una circunstancia irregular, pero así es justamente como tendrá que ser.

Dejé que el hámster corriera sin que yo reaccionara. Me sentía un poquito incómoda con mi nueva reacción -no reaccionar-, pero me ceñí a ella de todas maneras.

Me sentí más a gusto con mi nueva reacción, no reaccionar. Al poco tiempo, estaba perfectamente en paz con la situación. Había dejado de pelear con el pequeño correlón. 

Una tarde, unas cuantas semanas después de que empecé a practicar mi nueva actitud, el hámster corrió cerca de mí, como lo había hecho tantas veces y apenas lo mire. El animal se paró en seco, volteó y me miró confundido. Empecé a abalanzarme sobre él... por supuesto empezó a correr. Me relajé. “Muy bien”, dije: “Haz lo que quieras”. Y lo decía en serio.

Una hora después, el hámster vino solito, se paró junto a mí y esperó. Gentilmente lo levanté y lo coloqué en su jaula, donde ha vivido feliz desde entonces. ¿La moraleja de la historia? No te abalances sobre el hámster. El ya está asustado y tratar de atraparlo lo único que logra es asustarlo más y te volverá loco.

El desapego funciona.

Hoy me sentiré a gusto con mi nueva reacción de no reaccionar. Me sentiré en paz.

Paty CODE.

martes, 24 de septiembre de 2013

Amar nunca será malo, necesitar ser amado... tampoco




"El amor sin ternura es puro afán de dominio y de auto afirmación hasta lo destructivo. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada".
Fernando Savater


Una vez alguien me dijo que no le gustaban los besos en los labios. Nunca alcancé a comprender porqué. Decía que era un invento de las telenovelas y de Hollywood y no permitía ser besado. 

No lograba experimentar ninguna emoción, ningún placer con ese noble gesto que es transmitir amor o deseo a través de un beso. Nunca lo entendí.

Cuando descubrí mi codependencia me di cuenta que yo necesitaba refuerzo emocional y físico, que tenía una enorme necesidad de ser abrazada, besada, confortada, amada, cuidada, protegida, sentir que era importante para alguien y me hicieron pensar que eso estaba mal.

Que depender de ese "refuerzo" del apapacho, del cariño es malo. Hoy comprendo que el basar la seguridad en alguien ajeno a ti es lo que no está bien, que enamorarse de un espejismo y basar tus expectativas de vida en una ilusión no es correcto.

Hoy entiendo que vivir con alguien sólo por ser confortado emocional y físicamente aguantando de forma indigna toda clase de situaciones, jamás será adecuado.

Pero el contacto físico, la necesidad de sentir el calor humano, la caricia suave, la pasión de un beso, el erotismo de un momento íntimo, el roce de las manos, la fuerza de un abrazo... nunca será malo.

Hoy día aún no tengo quien cubra para mi persona esa necesidad que no sólo es física, es desde adentro, de lo más profundo de mi corazón. 

Porque no sólo quiero recibir, también anhelo compartir todo lo que hay en mi alma, en mi cuerpo, toda esa ternura y pasión que sé muy bien tengo la capacidad de entregar.

Y aunque empiezo a olvidar todas esas gratas sensaciones... no significa que no las necesite y que sea malo desearlas.

Sé que algún día mi corazón resucitará al amor. Por ahora no he buscado pareja... aunque no pierdo la esperanza de que entre todas las sonrisas que Dios ha mandado últimamente a mi vida encuentre una especial que me haga vibrar de nuevo.

Las malas experiencias vividas, el rechazo, el abuso, la traición me han hecho desconfiar... pero jamás seré una persona fría ni banal.

Sé que soy una buena mujer y merezco amar y ser amada, el amor nunca será malo, necesitar ser amado... tampoco.

Soy Paty, codependiente en recuperación.

-------------------------------------------------------------------------------

LECTURA DE CODEPENDIENTES EN RECUPERACIÓN

Septiembre 24

Permitámonos tener necesidades
Podemos aceptarnos a nosotros mismos como gente que tiene necesidad, la necesidad de consuelo, de amor, de comprensión, de amistad, de un sano contacto. 

Necesitamos refuerzo positivo, alguien que nos escuche, alguien que nos dé. No somos débiles por necesitar estas cosas. 

Estas necesidades nos hacen humanos y sanos. Satisfacer nuestras necesidades –creer que merecemos satisfacerlas- nos hace felices.

Hay épocas, también, en que además de nuestras necesidades normales, estamos particularmente necesitados. En esas épocas, necesitamos más de lo que podemos dar. Eso también está bien.

Podemos aceptar e incorporar nuestras necesidades y nuestra parte necesitada, a todo nuestro ser. Podemos asumir la responsabilidad por nuestras necesidades. Eso no nos hace débiles o deficientes. 

Eso no significa que no nos estemos recuperando adecuadamente, ni tampoco significa que seamos dependientes de una manera enfermiza. Hace gobernables nuestras necesidades y a nuestra parte necesitada. 

Nuestras necesidades dejan de controlarnos, y recuperamos el control. Entonces, nuestras necesidades empiezan a ser satisfechas.

Hoy aceptaré mis necesidades y mi parte necesitada. 

Creo que merezco satisfacer mis necesidades y permitiré que eso suceda.


martes, 10 de septiembre de 2013

Amémonos a nosotros mismos incondicionalmente




LECTURA DE CODEPENDIENTES EN RECUPERACIÓN

Amémonos a nosotros mismos incondicionalmente


Ámate a ti mismo para curarte y hacerte una buena vida propia.

Ámate a ti mismo teniendo relaciones que te funcionen a ti y a la otra persona.

Ámate a ti mismo para tener paz, felicidad, alegría, éxito y contento.

Ámate a ti mismo para darte todo lo que siempre quisiste.

Podemos dejar de tratarnos a nosotros mismos en la forma como otros nos trataron, si es que se comportaron de una manera menos que sana, menos que deseable. 

Si hemos aprendido a vernos a nosotros mismos en forma crítica, condicional, devaluada y punitiva, es tiempo de parar. Otras personas nos trataron de esa manera, pero es aún peor tratarnos así ahora a nosotros mismos.

Amarnos a nosotros mismos nos puede parecer extraño, incluso tonto a veces. La gente puede acusarnos de estar siendo egoístas. No tenemos por qué creerles.

La gente que se ama a sí misma es realmente capaz de amar a los demás y de dejar que los otros amen. La gente que se ama a sí misma y que se tiene en alta estima es la que da más, la que contribuye más, la que más ama.

¿Cómo nos amamos a nosotros mismos? Forzándonos a hacerlo, al principio. Fingiéndolo si es necesario. Actuando “como sí”. Trabajando tan duro por amarnos y gustarnos como hemos trabajado por no gustarnos. Explora lo que significa amarte a ti mismo.

Haz cosas por ti mismo que reflejen un amor propio compasivo, cariñoso.

Ama todo lo tuyo, pasado, presente y futuro. Perdónate tan pronto y tan frecuentemente como sea necesario. Date ánimos. Halágate tú mismo.

Si pensamos y creemos ideas negativas, saquémoslas a la luz pronta y honestamente, para que podamos reemplazar esas creencias por otras mejores.

Date palmaditas en la espalda cuando sea necesario. Disciplinate a ti mismo cuando sea necesario. Pide ayuda, pide tiempo, pide lo que necesites.

A veces, date tus gustos. No te trates a ti mismo como a una mula de carga, siempre tirando mas duro. Aprende a ser bueno contigo mismo. Elige conductas que tengan consecuencias preferibles, tratarte bien es una de ellas.

Aprende a detener tu dolor, aunque eso signifique tomar decisiones difíciles. No te prives innecesariamente. A veces, date a ti mismo lo que quieras, simplemente por que quieres.

Deja de estarte explicando y justificando. Cuando cometas errores, déjalos ir. Aprendemos, crecemos y aprendemos algo más. Y a través de todo ello, nos amamos a nosotros mismos.

Trabajamos en ello y luego trabajamos más en ello. Un día nos despertaremos, nos veremos en el espejo y descubriremos que amarnos a nosotros mismos se ha hecho algo habitual. 

Ahora estamos viviendo con una persona que da y recibe amor, porque esa persona se ama a sí misma. El amor propio tomará las riendas y se convertirá en una fuerza directriz en nuestra vida.

“Hoy trabajaré en amarme a mí mismo. Trabajaré tan duro por amarme a mí mismo como he trabajado para no gustarme. Ayúdame a dejar ir el odio de mí mismo y las conductas que reflejan que no me gusto a mí mismo. Ayúdame a remplazarlas con conductas que reflejan amor propio. Hoy, Dios mío, ayúdame a tenerme en alta estima. Ayúdame a saber que soy digno de ser amado y capaz de dar y recibir amor”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

sábado, 7 de septiembre de 2013

Luciérnagas en mi noche


¡Luciérnagas! En el río las tinieblas pasan.
Kagy no Chiyo



Hace algunas semanas sentí que mi vida se había quedado como la hermosa canción de Fernando Delgadillo, como una "Noche sin luciérnagas", así sentí como si de pronto me quedara a oscuras en medio de la nada, sin poder sostenerme de nadie.

Sentí desesperanza, una melancolía inexplicable. Sin embargo, el dolor que me partía en dos se fue, pero el amor también.  Ya no me sentía con interés en nada, ni en nadie. De pronto me invadió un desapego atroz por todo y por todos, sólo quería vivir para mi.

Así que dejé que la vida me llevara así sin rumbo ni dirección. Sin muchas ganas, con más desesperanza que fe, decidí entregarle por fin las riendas a Dios y dejar que me sorprendiera... y lo está haciendo.

Tenía la necesidad de tener una luz que me iluminara, algo. Una chispa, algo que me encendiera de nuevo el motor. De pronto me sentía así, como auto descompuesto, sin combustible, no sé cómo describirlo.

Y llegó una sorpresa, dar clases de redacción a jóvenes que inician una carrera de nivel superior. Al principio no me entusiasmaba mucho, lo hice la verdad como un favor a una amiga que no pudo tomar el horario.

Sin embargo, al ir conociendo a mis alumnos... lo confieso, me he enamorado de ellos. Son 15 muchachos que estudian por la noche pero que trabajan de día o cursan otras carreras. Todos tienen en común un enorme deseo de superación.

Me di cuenta que podía combinar mi clase de redacción con algunos consejos de vida y lo están tomando muy bien. Creo que encontré un objetivo, una meta, un motivo para levantarme todos los días.

Preparo mi clase con mucho gusto y llegar al salón y contagiarme de su risa, sus bromas, su juventud me hacen sentirme viva otra vez.

No pocas veces nos hemos extendido en el horario, ya que no me quieren interrumpir porque les gusta mucho mi clase, me siento correspondida, me demuestran admiración y respeto, eso me agrada mucho.

Voy sólo tres veces a la semana, sigo adelante con mi rehabilitación emocional en el grupo de codependientes y continúo también con mi trabajo principal dirigiendo un área de comunicación de cobertura estatal.

El trabajo es mucho, los fines de semana me dedico a diseñar para mi pequeño negocio personal, así que tengo mis días completamente llenos de actividades.

Otra buena noticia es que renté mi casa. Sí, esa que tuve que abandonar luego de mi intempestivo divorcio. La arrendé amueblada a un ingeniero que espero me la sepa cuidar, eso me dará un ingreso extra que la verdad no esperaba y que me permitirá sobrellevar mejor las deudas que me dejó mi ex marido por sus errores.

Mantenerme tan ocupada me ayuda a tener la mente ocupada, a no pensar en nada, a no elucubrar, no hacer planes, sin embargo de pronto sigo cometiendo errores, interpretando cosas que no son y mandando mensajes que no debo enviar.

Pero me perdono, me perdono de verdad porque estoy aprendiendo a base de tropiezos... y se vale, soy humana.

En esta semana también fue el aniversario del programa de radio que hace tiempo me permiten conducir y recibí muchas felicitaciones, eso me llenó el corazón de alegría.

Ahora veo mi vida distinta, hace semanas veía todo oscuro. Como que ya se había terminado el camino para mí y de pronto empezaron a brillar luciérnagas, que como un amigo me dijo una vez... son esperanzas. 

Cada detalle, persona o situación nueva me ha ido dando motivos para seguir adelante, para volver a sonreír, a sentirme contenta, esperanzada de que todo estará bien y que seguirán llegando a mi vida cosas buenas.

No sé si las merezco, pero las necesito mucho.

Quiero seguir así, viendo brillar luciérnagas a mi alrededor... que sean tantas como para iluminarme por completo el camino y seguir adelante cada día más segura, sin miedo.

Tengo a mi familia y amigos, ahora tengo a mis alumnos, a mis lectores, a mis radioescuchas, hay mucha atención sobre mi persona, aunque mi corazón aún se siente duro y frío ojalá que poco a poco empiece a ablandarse de nuevo.

No pierdo la fe de encontrar de nuevo el amor de pareja. Yo sí quiero tener un compañero con quien compartir mi tiempo libre, mi espacio, mis ideas, mis pensamientos, mis sentimientos y emociones.

Aunque me divierto mucho saliendo sola, a veces me hace mucha falta un compañero. La semana pasada fui sola a bailar y fue una experiencia diferente, la verdad sí me divertí mucho, ahí encontré conocidos y desconocidos con quienes bailé música de mis tiempos durante horas.

Llegué a casa lo que le sigue de cansada pero muy feliz conmigo misma por haberme atrevido. Y pues sigo saliendo sola al cine, hoy fui a un espectáculo charro, el otro día a la presentación de un libro, en fin, siempre hay a dónde ir.

Aunque me agrada mi propia compañía, sí quisiera tener con quien compartir mis comentarios e impresiones sobre lo que voy viviendo y sintiendo día a día... y obvio que le importe mi opinión y disfrute estar conmigo.

Pero bueno, si Dios así lo dispone, ya llegará la persona adecuada. Pretendientes siguen surgiendo, pero ninguno que yo vea con la seriedad para iniciar una relación real.

La verdad me han hecho propuestas, pero van por el lado más de la diversión, de una cuestión sólo sexual, momentánea, pero la verdad no es lo que yo necesito, además nunca he sido de compañeros casuales, por ahora no quiero relaciones que sólo me dejen dudas.

Mejor sigo ocupada, ejerciendo mis múltiples roles, entretenida con mis clases, mi trabajo, mi negocio, mis libros, mis proyectos, mi espacio en radio, mi familia, mis amistades, mis redes sociales, etc, etc, etc.

Así va mi vida, oscura aún pero cada día llenándose más de pequeñas luciérnagas que alumbran mi noche. No pierdo la esperanza de que pronto amanecerá.

Sólo por hoy, confío en Dios... anda Dios mío, sigue sorprendiéndome, estoy en tus manos completamente.

Soy Paty, codependiente en recuperación.